Revolucion: ¡por Branchala! (Las Cronicas de Dragonlance)

Retornamos con Eltheryn y la partida de Dragonlance 🙂

************************************

-Dreyfus, ¿Y Zrack?

-No lo sé, no le he visto desde que se separó de nosotros… ¿Qué ha pasado con Belthar?

-Tranquilo, no te preocupes…

Comencé a andar hacia la plaza del pueblo. Una vez allí, saque la lira y comencé a tocar notas como calentamiento. Una nota por aquí, otra por allá, poco a poco iba captando la atención de los mendigos tirados por las calles. Mi música iba llegaba cada vez más lejos, hasta que conseguí captar la atención de los guardias, junto a  los cuales apareció Zrack, el cual se había metido en un lio, como era de suponer.

-¡Eh! Quieta, deje de tocar, es ilegal…-dijo uno de los guardias mientras me apuntaba con su espada.

Inmutada, seguí tocando.

-¡Guardias, rodeadles!

-Deje en paz a la señorita. No está haciendo nada malo – dijo Dreyfus, creo que sorprendiéndose hasta a él mismo de sus palabras.

-¡Deje de apuntarme con su arma…! – grité yo enfurecida.

Y entonces la canción broto por si sola…”Wouldn’t be nice…To plunder with your eyes…”. De pronto, se hizo un silencio casi ensordecedor…I know your secrets…I Know It All!

Y fue entonces cuando todos los guardián, salvo el capitán,  quedaron Encantados con la canción, pues soltaron las armas y, aprovechando el descuido, Zrack se puso detrás mío para protegerse, pues sabía que canción era…

-¡Qué ha hecho!?¡Deje de tocar de inmediato! – dijo el capitán avanzando hacia nosotros, cuando Dreyfus interpuso su espada en la trayectoria de la suya…Minutos después el cadáver del capitán estaba en el suelo.

Cuando los guardias salieron de su estupor, medié unas palabras con ellos. Mi lira no dejó de sonar en ningún momento:

-Caballeros ¿podrían ayudar a esta dama? – dije de forma gentil.

-Eh…si claro, por supuesto, ¿qué desea? – por sus caras de estupidez y sus balbuceos, supuse que aún estaban bajo los efectos del hechizo.

-Me gustaría saber cómo puedo llegar a las celdas, pues un amigo mío ha sido encarcelado injustamente…

-Oh…cuanto lo siento, pero me temo que la única forma es hablando con Ladonna, madame – contestó uno de los allí presentes.

-Vaya…Una desgracia…Desde luego, estos magos…- dije con el tono más quejumbroso que pude fingir.

-No se queje de ellos señora, nos proporcionan refugio y nos pagan.

-¿Ah sí? ¿Y cuánto les pagan? – replique con curiosidad. Sin saberlo, estos zopencos me estaban dando todo cuanto necesitaba.

-5 monedas de oro al mes – contestó alegremente un guardia.

-¡Cómo?! ¿Encima solo les pagan esa miseria?! Ustedes, que guardan esta ciudad, la protegen y ponen orden, ¿Con unos salarios tan indecentes?

-Pues…pues sí. Sí – respondieron todos de forma generalizada.

-¡Por Branchala, qué ruines! En mis tierras yo servía como arquera y tenía que hacer bastante menos que lo que ustedes aquí… A mí, me pagaban 12 monedas de oro…¡Cada 15 días!-dije en el tono más tentador posible: ya había encontrado la forma de divertirme un rato…

-¡Qué dice! – dijo uno.

-Seria usted muy buena, porque al capitán tan solo le pagaban 8 monedas – contesto otro con pesar.

-Oh no amigo, créame cuando le digo que apenas sabia sacar una flecha del carcaj…¿Saben que es lo que creo? Deberían levantarse contra los avariciosos magos y exigirles más reconocimiento por sus actos!

-Pero…¿Pero cómo?¡Qué dice!¿Se ha vuelto loca? Ellos tienen magia y son más poderosos… – los guardias estaban completamente ensimismados.

-¿Y qué? Ellos tendrán el poder pero ustedes les ganan en número, y son valientes…¡Son la guardia de la ciudad y merecen algo que ellos les pueden dar y no quieren!

-¡Si tiene razón! – comentaban uno.

-Es cierto, queremos más dinero. Nos lo merecemos – respondían los demás.

-Amigos – dije en tono incitante – deberían reunirse, armarse con sus mejores armas y emprender su revolución.

-¡Si, es cierto chicos, a por ellos…!

Y mientras apartaban el cadáver del medio se dirigieron a la armería, y Zrack como su escolta. Mientras tanto, los mendigos que también habían oído el discurso, se arremolinaban a mí alrededor, .y la música seguía sonando, como si nunca pereciese.

-Señora, oh señora, ayúdenos…

-Amigos ¿Ven lo que los magos les han hecho? ¡Deberían montarse en cólera contra su opresor! – si los guardias estaban de mi parte ¿cómo no iban a estarlo los desamparados?

-Pero tienen magia, son fuertes…Además ellos nos recogieron del resto de las ciudades para traernos aquí…- contesto una aldeana que apestaba a cloaca.

-¿Y qué les han dado? Nada. Incluso los más afortunados, aquellos  que tienen casas, parecen igual de pobres que los que no la tienen, pues la oscuridad y obscenidad de su torre, impregna toda la ciudad ensombreciendo a aquellos que viven en sus alrededores.

-¿Pero qué podemos hacer? – se lamentaban los pueblerinos.

-Únanse a los guardias. Recojan lo poco que tengan y ármense de valor, piedras, palos…Todo vale…¡La unión hace la fuerza, no la magia!

-¡Tiene razón, los magos son los opresores! – dijo mi compañero Zrack entre la multitud…

-Si cierto…! – clamó un grupo entre ellos.

-Vayamos a por ellos! – respondieron otros.

Y los mendigos se fueron y junto con la gente de las casas (con las que minutos después estuve hablando y a los cuales costo más convencer, pero se unieron igualmente) mi propósito fue llevado a cabo. Cosas extraordinarias ocurrieron entonces, como el levantamiento de la Torre-catapulta, la cual nuestra pequeña Ámbar, puso mucho interés en usar correctamente. Tras colisiones y  ante el griterío, por fin salió nuestra enemiga a la ventana…

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s